
Que loco amanecer, mordiendo tu sonrisa,
y amarte hasta caer, perdida en tus caricias,
Que bello atardecer, sudando entre las sábanas,
volverte a recorrer, jugando con malicia.
Embrujados, encendidos, indescentes, escondidos
mis manos como garras, se han prendido de tu piel.
Que mágico es dormir, al borde de tu cuerpo
saber que estas ahi, dibujandome los sueños.
Y al despertar morir, prendido a tu belleza,
llorar hasta reir, burlando la tristeza.